Niñera a Prueba de… ¿Marcadores?

 ¡Hola Amigos!

El día de hoy les vengo con un story time bastante reciente. Hace pocos días mi ahijada Mia, estaba de cumpleaños, en vista de que la fecha cayó un Lunes, mi prima (su mamá) prefirió no hacer ningún tipo de festejo ese día, si no solo cantar cumpleaños y soplar las velas del pastel en una pequeña reunión familiar, dejando la “fiesta” para el fin de semana. Al día siguiente ella me comunica que le hará una especie pijamada para que compartiera con sus amigas mas cercanas. La idea me pareció genial, el único problema con esto es que ella justo un día antes de la famosa pijamada me aviso que tenía que salir de la ciudad por cuestiones laborales y que si me podía encargar junto a otra prima de cuidar a las niñas, puesto que ya había pagado la reservación en el Hotel.

NOTA: Luego me enteré de que ella siempre supo que tenía que salir de la ciudad ese día, solo que no nos dijo antes para que no tuvieramos más opción que aceptar el cargo de niñeras. Una mente brillante, brillante ¿No creen?

La verdad es que yo nunca he tenido ningún tipo de problema en cuidar a Mia, ella y yo siempre nos hemos llevado muy bien, es una relación amor odio que a pesar de todo no podemos vivir la una sin la otra, de hecho son mas los días que pasa en mi casa que en la de ella, no por nada me gané el título de “La mejor Madrina”. Pero de eso, a cuidar de 5 niñas de 8 años existe un largo trecho, si ya de por si una sola es tremenda, imaginense juntar 5 terremotos vs dos únicas niñeras, una en realidad, porque mi prima, bueno ella paso mas tiempo en la barra del hotel que cuidando a las niñas.

Ese día todas las mamás dejaron a sus pequeños retoños en mi casa a eso de las 4 de la tarde, de allí nos dirijimos al Hotel. Después de hacer check-in pasamos a la habitación, dejamos los bolsos, las niñas se cambiaron y nos fuimos a la piscina, de donde mas tarde fue todo un rollo sacarlas, puesto que se rehusaban a subir a la habitación. Así fue como me di cuenta que soy un asco intentando ser un adulto responsable y con carácter.

Cuando conseguimos sacarlas de la piscina y llevarlas hasta la habitación para que se ducharan y se arreglaran para cenar, decidimos pedir refuerzos y llamar a otro primo para que asumiera el papel de “niñero a prueba de balas”. Después de la cena llegó mi primo, quién duro un buen rato jugando con nosotros, pero a eso de las 12 am ya su energía se había agotado, y decidió irse a dormir. En ese momento mi otra prima y yo tuvimos la terrible idea de insistirles a las niñas en que debiamos hacer lo mismo, a lo que ellas replicaron alegando que “Las pijamadas no son para dormir”, aquí fue donde comprendí lo que es sentirse viejo, porque desde cierto punto tenian razón, pero ya a la 1 am yo lo único que deseaba era una linda siesta (La vejez y sus cosas)

El resto de la noche consistió en juegos y mas juegos, cuando ya no habia mas que jugar comenzó la sesión de peluqueria, mi prima las peinaba, yo las maquillaba, luego nos pintamos las uñas, y así fue transcurriendo la noche, hasta que nos quedamos sin ideas. Sin embargo, para nuestra falta de creatividad, estaban 5 niñas muy entusiasmadas por su “noche de pijamada” a quienes se les ocurrió que para evitar que alguna se fuera a dormir, si cerraban los ojos le rayarian toda la cara… Recuerdan que les hable de mi primo, el que se fue a dormir temprano, bueno él sería la primera victima de estas pequeñas.

Después de jugar, chismear, arreglarnos, rayarnos, y reir por montón a las 4 am al fin se dieron por vencidas, a esa hora por fin pude recostarme en la cama y domir placidamente como hasta las 9 am que mi prima me levantó, para inciar el round 2 de nuestra jornada como niñeras. El segundo día comenzó relativamente bien, las niñas se levantaron sin problema, se arreglaron y nos fuimos a desayunar, y fue aquí donde estuve a punto de entrar en un colapso nervioso. El hotel incluia el desayuno tipo buffet, había de todo lo que se puedan imaginar en la mesa, sin embargo una de las niñas se antojo de comer cereal con leche, y adivinen que, eso en específico no lo había, por lo que empezó a llorar sin control que ella no desayunaba otra cosa que no fuera su cereal, y bla bla bla. Al final después de dialogar con ella un rato la convencimos de comer otra cosa, pero el escandalo que formó no fue nada normal, en ese momento yo solo decía “trágame tierra”.

Luego del desayuno todas se fueron directo a la piscina con mi primo, así que mi prima y yo decidimos ir a dar vueltas por el Hotel respirando profundo y aprovechando al máximo el “momento de tranquilidad”. Ya para la 3 de la tarde nos dispusimos a recoger todo de la habitación, arreglar a las niñas y marcharnos del hotel. Más tarde las mamás de todas las pasaron recogiendo por mi casa nuevamente y de una vez por todas se acabó esta larga travesía.

Ustedes dirán que quizá soy algo exagerada, pero al final de la jornada les confieso que si nos divertimos un montón, y creo que si después de esta no sigo portando el título de “La mejor Madrina” juro que me retiro del puesto para siempre jajaja.

Espero que hayan disfrutado de la historia, nos vemos en el siguiente post!

 

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